TEORÍA CUÁNTICA DE LA LUZ. PRINCIPIO DE MÍNIMA ACCIÓN DE FEYNMAN


 

La interpretación probabilística de la realidad que hace la física cuántica, aplicada a la luz, implica que todas las trayectorias que queramos considerar para la radiación luminosa entre dos puntos cualesquiera 1 y 2 son posibles. Dicho de otro modo, si se emite luz desde un  punto 1 dirigida hacia otro punto 2, al considerar a un gran número de fotones, podrán entre todos recorrer diversas trayectorias, tal como indica la imagen animada adjunta. Esto no significa que todas esas trayectorias sean igual de probables. Al contrario, la teoría cuántica asigna una mayor probabilidad a un camino preferente, que es el que corresponde a un tiempo mínimo en el desplazamiento de los fotones desde el punto 1 hasta el punto 2 (principio de mínima acción de Feynman). Este camino preferente coincide, como cabría esperar, con la trayectoria predicha por la física clásica para diferentes procesos, como, por ejemplo, la reflexión y la refracción). Sin embargo, la física cuántica nos enseña un hecho fundamental: El resto de trayectorias también pueden ocurrir, dada una fuente de luz suficientemente intensa y un intervalo de tiempo suficientemente largo para que, en aquellas con probabilidad ínfima, algún fotón la realice en dicho intervalo de tiempo.

 

 

Para llegar a estas conclusiones sobre los caminos que sigue la luz que obtiene, la teoría cuántica se sustenta en dos conceptos fundamentales:

 

a) La amplitud de probabilidad del fotón en una posición cualquiera, P, y un tiempo, t, es un número complejo, representable mediante un vector en el plano que tiene su origen en esa posición, P. El cuadrado del módulo de dicho vector indica la densidad de probabilidad de presencia del fotón en ese punto y la fase, Φ, está determinada por el tiempo, de tal manera que, a medida que aumenta éste, también aumenta Φ, y el vector va girando en sentido contrario a las agujas del reloj.

 

La imagen adjunta ilustra este concepto, para un fotón mientras empieza a recorrer una de las trayectorias posibles que podría recorrer desde el 1 hasta el punto 2. Téngase en cuenta que, para una representación estrictamente correcta, el vector se debería ubicar en cada instante en la posición que va ocupando el fotón. En esta representación, para mostrar el vector nítidamente, se ha representado aparte, sobre los correspondientes ejes (real, imaginario), del número complejo.

 

 

b) La amplitud de probabilidad de encontrar al fotón en un punto al que puede llegar ha de ser igual a la suma de las amplitudes de probabilidad en ese punto correspondientes a los diferentes caminos que le traerían hasta ahí.

 

La imagen adjunta aplica este concepto a dos conjuntos de trayectorias que podrían llevar a los fotones desde el punto 1 hasta el punto 2. Uno de estos conjuntos son trayectorias próximas un camino diferente del de tiempo mínimo. Como se ve, en ese caso la suma de amplitudes de probabilidad de los diferentes fotones da un valor muy pequeño, indicando que muy pocos fotones siguen ese camino. En cambio, el segundo conjunto de trayectorias son muy próximas al camino de tiempo mínimo (en este caso, se ha supuesto que es la línea recta entre los dos puntos, pero podría no serlo, por ejemplo, si durante el trayecto cambia el índice de refracción, si cerca se tiene la presencia de un cuerpo de masa muy grande, etc.) y la suma de amplitudes de probabilidad da el valor mayor posible.

 

 

Una vez expuesto el principio de mínima acción de Feynman e ilustrado cualitativamente, recomendamos a quienes estén interesados en profundizar un poco mas en algunos detalles formales que vean este fantástico vídeo del canal de Youtube Verisatum, del cual proceden las figuras animadas que hemos mostrado aquí (al final del mismo hay una excelente demostración del citado principio de Feynman y, también, se realiza un interesantísimo experimento, que muestra, en un proceso de reflexión especular de la luz, que ésta no sigue únicamente el camino que cumple la ley: ángulo de incidencia = ángulo de reflexión).  

 
 
 
 
 

Índice