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DOS EJEMPLOS DE
APLICACIÓN DE LA DESCRIPCIÓN CUÁNTICA DE LA LUZ: REFLEXIÓN
ESPECULAR E INTERFERENCIAS |
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Vamos a terminar
este tema, mostrando dos ejemplos en los que resulta
bastante sencillo justificar de manera cualitativa en el
contexto de la física cuántica el comportamiento de la
luz |
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El
primero de los dos ejemplos será sobre la reflexión
especular de la luz. Para desarrollarlo, consideraremos, tal como
muestra la mitad de la figura adjunta situada más arriba
(a), a una fuente emisora (representada por una
bombilla) cuyas frecuencias supondremos que están en un
intervalo muy pequeño alrededor de un valor
central. Supondremos que la luz emitida por
dicha fuente se propaga en el vacío, que incide
sobre un espejo plano y luego parte de ella alcanza un
detector (representado por un ojo). Hemos
colocado una pantalla opaca entre fuente y
detector para indicar expresamente que la luz que llega a
éste (al ojo) procede sólo del
espejo
Como la luz es emitida por la fuente en todas
las direcciones, al detector le puede llegar
reflejada desde cualquier punto del espejo. En
la mitad superior de la figura (a) hemos
representado varios de esos caminos posibles de
la luz entre la fuente y el detector (aunque,
para tener mayor sencillez,
sólo hemos dibujado caminos radiales, ya sabemos
que se pueden
tener caminos de cualquier tipo).
Evidentemente, el tiempo de recorrido desde la fuente al
detector es diferente para cada camino y mínimo
para uno de ellos (el resaltado de color azul). En
la mitad inferior de figura
(b), se representa el tiempo
recorrido por la luz desde la fuente hasta el
detector para esos diferentes caminos,
constatando que, efectivamente, el camino resaltado de color azul es el
camino que cumple el principio de Feynman, es
decir, es el que sigue la trayectoria de
tiempo mínimo. Esa trayectoria es la
misma que prevé la ley ordinaria de la reflexión,
ya ese camino es el único que cumple que el ángulo de
incidencia es igual al ángulo de reflexión.
Dicho
todo esto, para argumentar, en el marco
de la teoría cuántica, que este camino es el
camino preferente de la luz, procede
aplicar el concepto expuesto en el apartado
anterior de que en cada
instante, la amplitud de probabilidad de
encontrar al fotón en cualquier punto (en este
caso, en el punto en que está el
detector) ha de ser igual a la suma de las
amplitudes de probabilidad en ese punto
correspondientes a los diferentes caminos.
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Como la
fase de cada amplitud de probabilidad depende del tiempo
de recorrido desde la fuente, en el detector es obvio
que se tiene
una fase diferente para cada camino. Estas fases
determinan las interferencias, es decir, si las
amplitudes de los diferentes caminos se cancelan o se
realzan entre sí (equivalente a decir que la suma de los
vectores que representan a las amplitudes da un vector
de menor o mayor módulo). |
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Un análisis detallado muestra entonces que las amplitudes
correspondientes a los caminos que están a la
izquierda no inmediata del de tiempo mínimo (e
igualmente las de los que están a la derecha no
inmediata) se cancelan entre sí (interfieren
destructivamente) en el detector, debido a la
rápida variación de la fase, asociada a la
rápida variación del tiempo de un camino a otro
[como se aprecia cualitativamente en la figura
anterior del problema situada debajo (b)]. Por
tanto, al sumar esas amplitudes se obtiene
una amplitud resultante prácticamente nula
(equivalente a una interferencia destructiva),
tal como muestra la figura (c) adjunta.
En cambio, los tiempos de recorrido para los
caminos que están próximos al de tiempo mínimo
son casi iguales entre sí, porque, como
muestra igualmente la figura anterior (b), sus
fases son muy similares, y ello da lugar a una
amplitud resultante no nula (interferencia
constructiva) en el detector, tal como muestra
la figura (d). |
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En consecuencia, se concluye que la amplitud de probabilidad en el detector
es, efectivamente, la que corresponde al camino de tiempo mínimo (que
incluye los caminos vecinos inmediatos), corroborando la
predicción, tanto del principio de Fermat, como de la ley ordinaria de la reflexión. Lógicamente, para cada
posición del detector se tiene un camino de tiempo
mínimo diferente, con un punto de incidencia distinto
sobre el espejo. |
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Para
complementar el ejemplo mostrado, termina este
apartado y el tema entero con un breve apunte acerca de
cómo se puede explicar de manera igualmente cualitativa el experimento de la doble rendija.
Por sencillez, conviene, en este caso, suponer una
fuente puntual de luz, equidistante de ambas rendijas
(también supuestas puntuales), y cuyas frecuencias estén
en un intervalo muy pequeño alrededor de un valor
central. Bajo estas condiciones, en cada punto de la
pantalla se obtiene la suma de dos amplitudes de
probabilidad correspondientes a los dos caminos de
tiempo mínimo que pueden considerarse desde la fuente
hasta ese punto de la pantalla, pasando por las
rendijas. Cuando esos tiempos sean tales que los
vectores correspondientes a las amplitudes tengan la
misma dirección y sentido, el módulo del vector suma
tendrá el mayor valor posible, la densidad de
probabilidad será máxima y se tendrá un máximo de luz.
Esto es evidente que ocurre en el punto central de la
pantalla, porque es equidistante de ambas rendijas. Por
tanto, ahí se ha de obtener un máximo de intensidad
lumínica. En
cambio, cuando los tiempos de ambos caminos sean tales
que los vectores tengan la misma dirección y sentido
contrario, se tendrá un mínimo de luz. Lo que nos
permite entender que, considerando todas las situaciones
intermedias, quede descrita la figura de interferencia. |
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