ONDAS GRAVITACIONALES


 

Otra predicción de la teoría general de la relatividad son las ondas gravitacionales, cuya existencia también planteó Einstein. Para entender lo que son es útil compararlas con las ondas electromagnéticas. A tal efecto, cabe recordar que toda carga eléctrica produce en torno a ella un campo electromagnético. Cuando la carga tiene un movimiento acelerado el campo electromagnético que produce es variable y su oscilación se propaga por el espacio a la velocidad de la luz conformando una onda electromagnética. Del mismo modo, toda masa  produce en torno a ella una curvatura del espacio-tiempo. Si la masa tiene un movimiento acelerado, la ondulación del tejido espacio-temporal también se propaga a la velocidad de la luz conformando una onda gravitacional.

 

 

Joseph H. Taylor

 

La primera evidencia indirecta de las ondas gravitacionales se tuvo en 1974. Taylor (1941- ) y su alumno de tesis Hulse buscaban púlsares en nuestra Galaxia, para estudiar aspectos de la evolución estelar y de la evolución galáctica, y se fijaron especialmente en uno binario (los componentes de un sistema binario siguen trayectorias curvas, por tanto, aceleradas). Después de medir las pulsaciones y el movimiento del pulsar, comprobaron que su período orbital diminuía paulatinamente y lo interpretaron como una indicación de la existencia de ondas gravitacionales emitidas por el pulsar. Por este trabajo se les concedió en 1993 el Premio Nobel de Física.

 
"Probamos la existencia de ondas gravitacionales" (,Entrevista a J.H. Taylor en Barcelona, El Pais 21/12/2005)
 

Desde entonces se han encontrado bastantes púlsares semejantes, pero el de Taylor y Hulse siguió siendo el mejor para hacer mediciones relativistas. Una de las razones es que hace falta mucho tiempo de observación para acumular los datos necesarios para detectar el efecto relativista y la mayoría de los pulsares se han descubierto recientemente.

 

En 2012, se obtuvieron en el Gran Telescopio Canarias resultados experimentales análogos, referidos ahora a un sistema binario de enanas blancas (las enanas blancas son remanentes de estrellas como el Sol que ya han agotado su combustible nuclear). Estos resultados confirmaron que las dos estrellas, probablemente a causa las ondas gravitacionales que emiten, orbitan cada vez más rápido y se están acercando entre sí.

Las ondas gravitacionales de dos enanas blancas avalan las teorías de Einstein (Abc.es, EFE, 29/08/2012)

 

 

Aunque este tipo de investigaciones permitieron detectar de forma indirecta la existencia de las ondas gravitacionales, su detección directa siguió siendo un reto que la física no ha podido superar hasta hace muy poco tiempo.